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lunes, 10 de abril de 2017

No puedo parar

"Sigue" creí entender bajo el cálido Sol de Abril, retrocediendo en el tiempo. Pero esa palabra era actual, quería enseñarme porque tenía que aprender. Tengo que aprender. Pero cometo la inconmensurable estupidez de mirarle. Si, al Sol, y por un momento veo tus sábanas en el suelo. Esa luz que entra por la ventana. Veo pétalos caer, y me pongo a estornudar. Creí que el césped no picaría, que podría ser capaz de detener el tiempo ahí. En algo que aún no ha pasado. Juraría que algún día dejaréis de mirarme así. No es la primera vez. Haré que sea la última.

"No te muevas... Voy por un café". Y de nuevo manchamos la cama. No sé ni qué hago aquí y eso es algo que me encanta. Eso y bueno, tus uñas en mi espalda. Mejor me lo callo, evito los tópicos. Me propuse no dejar de sorprenderte y no he fallado. Nunca he fallado.

El éxtasis acaba con una conversación inteligible. Y una almohada exageradamente incómoda, pero eso no importa ahora. Ahora, después de verte dormir unos minutos, me toca despertar.

Un césped, rumor del agua y ver las estrellas. Y el olor de tu champú. Aún lo sigo distinguiendo después de la que hemos montado.

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