Me voy, para buscar esas razones que me faltaban para quedarme. Para ver el rastro de cristales rotos y vasos por el suelo; jamás te podrás perder. Y te da igual asfalto que tierra o césped, la áspera sensación es la misma. La rasgada, la intranquila, la exterior. Esperando a ver algo distinto que nunca llega a mis pupilas. Algo que te haga creer, a sabiendas de que es complicado. Algo que brille con luz propia, que ilumine o por lo menos deje verme los pies. Algo que me haga pensar únicamente en eso. Sinceramente, es algo que me sorprenda. Por desgracia, últimamente nada lo hace.
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