Es lógico que estemos hartos de las entradas tristes. Pero para escribir, tan necesario es el dolor como el boli. No sé si lo que hago gustará, pero no lo hago para que guste, sino porque me ayuda. No acaba siendo el escribir un hilo conductor? Un camino para que tu cabeza se dé una vuelta por ahí de vez en cuando.
Yo no puedo escribir en papel. No me expreso igual, seguro que ya lo habré dicho. Yo pienso que, que todo esto del blog, el diario, los papeles, las pinturas, todo es una forma de quitarle presión a la neurona, que bastante tiene ya la pobre.
Hace poco mi vecina, que es una pintora de renombre, me llamó para que fuera a su casa. Me quería regalar dos cuadros suyos, que tenía guardados, pero me dio a elegir entre 164. Unos me llamaban y otros no, pero todos decían algo, y casi siempre algo distinto. Y la mayoria eran preciosos. Elegí uno de un perro tumbado, sólo, sin nada alrededor. En blanco y negro, pero con un estampado de fondo. Fué verlo y separarlo, lo que se llama amor a primera vista. Lo que ese cuadro me simbolizó, y lo que lo sigue haciendo no tiene descripción. No es sólo una imagen bonita, es el sentimiento que te saca. Además, yo soy una persona que se abre fácilmente, y esa pintura me llenó. Me recordaba la soledad que siempre hay en todo el mundo, sea donde sea, quien sea. Soledad mental, espiritual.
Me dijo que era un honor que estuviera en su casa, que nunca regalaba cuadros pero que iba a hacer una excepción, porque vio en mi algo de su espiritu. De sus ganas de triunfar, de su alegría, de muchas cosas. Me dijo que iba a ser uno de los mejores en lo que hiciera, que lo veía.
Casi se me saltan las lágrimas, mientras sonreía de oreja a oreja.
No hay comentarios:
Publicar un comentario