Porque cuando amanece hace frío, mucho frío... Y la manta bajo la que llevo cubierto mucho tiempo, ya ajada, mas que abrigar me empapa de sudor, sudor frío. Ya no creo que sea por la temperatura. No, no es así.
Vaya, unos rayos dorados. Todo esto esta ya vacío. Solo quedo yo... Bonita forma de abstraerse, ¿no?
Me voy a casa ya; se acabó lo que se daba. ¿Por que el amanecer siempre me recuerda a ti?
Ah, ya lo recuerdo. Cuando me despertabas con la primera luz del alba a besos, a mí, que soy un dormilón, pero no podía enfadarme contigo. Yo creo que nunca podré.
Me vengaré, todo mal que me hagas yo te lo devolveré.
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