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jueves, 3 de abril de 2014

02/04/2013

Un año. Un año ya. Tempus fugit, o algo así, pero que parece que fue ayer cuando me subí a aquel autobús, con una maleta abajo, una mochila de mano, una cámara que 3 horas duraría viva y una cabeza llena de felicidad. Porque si alguna vez he alcanzado la felicidad, debió de ser ahí. En aquella pequeña ciudad al sur de Burdeos.
En unas horas algunos compañeros míos que repiten experiencia y otros que van por primera vez salen hacia alli, hacia aquel lugar. Y, deseandoles lo mejor, no puedo evitar la nostalgia. Porque de hecho, aquella época no era especialmente buena
pero desde que me monté en el Bus todo desapareció, hasta 7 días después cuando bajé del bus para regresar a mi casa.

Seguro que más de una vez los que me conocen me habrán oído decir que debería haberme quedado alli. A día de hoy, digo lo mismo.

Podría empezar a decir nombres, pero os aburriria y de hecho seguro que a alguien olvidaría porque me marcaron todos. Hasta los que no estaban participando, tanto aqui como allí. Porque, sin saberlo, todos fueron partícipes de lo que considero la mejor semana de mi vida. De hecho lo fué.

Y no quiero dejarlo atrás, quiero volver para allá y que vengan aqui, no quiero perder este contacto porque realmente ha sido increíble. Yo lo dije el último día, "esta no es la última vez que veo a toda esta gente".

Ese viaje me cambio muchísimo, me ayudó no sólo en francés, sino en toda mi vida, alli madure, alli me percaté de muchísimas cosas, aquello me hizo avanzar a pasos agigantados. Allí aprendí a diferenciar cosas que nunca antes se me habían pasado por la cabeza, y no hablo de materia. Nunca pensé que una sola semana pudiera hacer tanto.
Hasta el día 9, espero poder acercarme a una parte de mi yo de hace 365 días.

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