Y, aunque en estas fechas se esta calentito, nunca es plato de buen gusto eso de arder en el infierno. ¿En cual? En todos es malo. Y aunque en algunos parezca peor, como el de la soberbia o el desamor, todos son equivalentes. Llega un punto en el que no puedes aguantar el chaparrón porque se te ha roto el paraguas, y lo malo no es mojarte, es que se moje la persona que tienes al lado. Esa persona que sale sin paraguas porque también viene del infierno, aunque no ha llegado a consumirse, para tu suerte. Porque es quien hace que quieras salir, a mojarte, a darle tu abrigo, tu paraguas, hasta a montar una tienda o un tejadillo para que se resguarde. Porque quieres protegerla. Sirva o no sirva. De una manera u otra, esto sigue siendo un infierno, un infierno que has elegido.
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