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martes, 17 de diciembre de 2013

Cada uno elige el infierno en el que se quema.

Y, aunque en estas fechas se esta calentito, nunca es plato de buen gusto eso de arder en el infierno. ¿En cual? En todos es malo. Y aunque en algunos parezca peor, como el de la soberbia o el desamor, todos son equivalentes. Llega un punto en el que no puedes aguantar el chaparrón porque se te ha roto el paraguas, y lo malo no es mojarte, es que se moje la persona que tienes al lado. Esa persona que sale sin paraguas porque también viene del infierno, aunque no ha llegado a consumirse, para tu suerte. Porque es quien hace que quieras salir, a mojarte, a darle tu abrigo, tu paraguas, hasta a montar una tienda o un tejadillo para que se resguarde. Porque quieres protegerla. Sirva o no sirva. De una manera u otra, esto sigue siendo un infierno, un infierno que has elegido.

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