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jueves, 15 de diciembre de 2016

Vuelvo.

Vuelvo. O vuelven mis manos. Más bien eso, yo ya no estoy. Mi yo se fué muy lejos, a una parada. Incluso a 4 manzanas. Pero está lejos, y ese invierno que tanto me gustaba ahora me traiciona. Bueno, a mi no. A los tenues cristalitos que quedan de mí, en la caja de mi armario. Porque con algo me tuve que quedar. Si no todo esto no tendría sentido.

¿Por qué dejo entrar a mi parte lógica? Es raro
Normalmente es la otra la que pasa sin avisar, cuando quiere.

Te respondo por aquí: si, soy un diamante. Un preciado diamante. No es incompatible con que esté roto por dentro. No encontraré los pedazos jamás, aunque los tenga en mis manos. Y para qué los quiero, si no se van a volver a pegar.

Mis Vans Rojas se sienten como yo, y ambas están rajadas.

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