Marrón. Más marrón.
Un poco de verde, pero verde feo. Ese pardo amarillento que, ahora, a la tibia luz del amanecer parece dorado desgastado. Y por cierto, más marrón.
Necesito colores, que mis pupilas brillen de tonos, de altibajos, de follaje, de olor a frescura. Necesito tumbarme en un césped, que me abrace la fina hierba como una cama después de una noche de empalme, que no me suelte. Esa húmeda calma. Y de paso una calma húmeda.
Con lo bonito que es abrir los ojos, abrazado, mirar a los lados y descubrir que estas en el reino de los cielos.
Seguidores
lunes, 30 de marzo de 2015
Que triste es el horizonte español
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario