Ese momento en el que quieres escribir, quieres soltarlo todo pero no sabes que poner. Ni siquiera un tema sobre el que hablar. Si, son muchas las opciones, distintos temas, pero a la hora de la verdad todo se hace una bola, dentro, que es difícil de digerir y que duele mas que una paliza. Todo acaba doliendo, aunque no lo parezcas. Aunque todos se pongan la cara de los domingos acaban siempre dolidos. Y como mal de muchos consuelo de tontos eso me (reconforta es la palabra?) tranquiliza, y muchas veces me aplaca. Porque si hay una cosa aplicable a todo el mundo es que, más o menos, todos pensamos. Por desgracia algun@s piensan en lo que quieren, mientras yo pienso en todo. Llega un punto en el que de tanto pensar se te acaban las ideas, y vuelves a no saber que pensar. A no saber que escribir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario