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martes, 29 de octubre de 2013

Ilógica de la que no me arrepiento

Mucho me enseñaste, y tonto fui. Por muchos motivos. Por tratar de agradar, por cargar con la culpa: la mía y la que me tirabas encima. Por creerme lo que me decían. Por dudar. Por parecer el malo de la película. Por las vueltas que di. Por mi esfuerzo para nada. Por actuar de buena fe. Por preferir la felicidad ajena antes que la mía. Por aguantar tonterías. Por querer saber. Y por muchísimas más cosas.
Pero no me arrepiento, porque aún siendo tonto fui feliz.
Y todas las acciones pasan por algún motivo, aunque no lo parezca.
Por eso he aprendido, he aprendido mucho ya. Esa famosa escuela de la vida. Pero por desgracia aquí no hay recuperaciones, y acabo repitiendo errores, no siempre en los mismos sitios pero también errores de concepto. Pero, para eso estoy aquí, si supiera todo no podría aprender nada. Y el que nada no se ahoga.

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