La verdad esque tenía ganas de otoño, por lo menos para una semanita. Volver a coger el paraguas, esa lluvia de la que cuando es breve te encanta mojarte bajo ella. Ese olor a humedad, esas pequeñas capas que te empiezas a poner, como aviso del frío que deparará el invierno. Eso de que con camisa y algo que te abrigue un poco mas te da para todo el dia. Dormir con el sonido de la lluvia en el cristal. Charcos, muchos charcos. La sensacion de un año más. La verdad es que, yo creo que en otoño nunca me ha pasado nada malo. Otoño, siempre discreto, siempre corto. Apenas es advertido. Pero siempre esta ahí, y nunca pasa factura.
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